lunes, 18 de marzo de 2013

Zulema




Otra noche más en el Coco Rumba. El lugar, como siempre, está a reventar. Estoy muy feliz de que las sesiones con Timbalero vayan viento en popa. Ayer, cuando me llamó, me dijo que ya vamos por las 10 mil visitas en menos de una semana. Me siento totalmente renovado, con nuevas metas. Hasta hace dos semanas no sabía adónde me conduciría la vida. Ahora las cosas están más claras. La propuesta que me hizo Porfi Baloa me tiene emocionado. Alguna vez soñé con formar parte de una gran orquesta, hacer presentaciones en los mejores lugares, en otros estados, en otros países; desgraciadamente, por la universidad, no había podido hacerlo. Nunca me había imaginado que estas sesiones me trajeran algo tan bueno. Con la propuesta de grabar como artista invitado, no solo con una orquesta, sino con varias, podré hacer que mi arte recorra el mundo sin la necesidad de hacerlo personalmente. Es por eso que, sin pensarlo, acepté; además la paga será excepcional y podré asistir al Coco Rumba de manera normal.

Desde que salí de mi casa tuve el presentimiento de que esta noche sería especial y no me equivoqué. Al empezar la primera intervención no pude dejar de mirar a la hermosa mujer que se había sentado a la mesa más cercana al grupo y que no dejaba de mirarme y sonreírme. Era Zulema, a quien no veía desde ese encuentro apasionado que tuviéramos la semana pasada, por lo que mi emoción no esperó en mostrarse. Me puse demasiado nervioso, las manos me sudaban, mi cara enrojecía con cada sonrisa de ella.

Una vez terminada la intervención musical, corrí hacia ella. Sin pensarlo la abracé fuertemente y le dije al oído lo feliz que me hacía verla. Al vernos, frente a frente, no pudimos resistirlo más y nos besamos lenta y tiernamente. Me senté con ella y le pedí al mesero que me trajera una cerveza. Le dije lo linda que se veía, incluso más que la última vez que la vi. Ella me reprochó el hecho de no haberle llamado en todos estos días y yo, por mi parte, hice lo mismo.

Le pedí que no se fuera y que una vez terminando mis turnos la llevaría a su casa o donde quisiera. Pensé que sin duda la celebración de este reencuentro sería fenomenal…

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